Calidad del suelo para plantar olivos

A la hora de poner en marcha una plantación de olivar, es necesario tener en cuenta un gran número de factores. Y uno de los más importante es ser conscientes de que el tipo de suelo donde se siembra es fundamentar para la calidad y el futuro de ese olivar. Por ello, es necesario conocer específicamente todo acerca de la calidad del suelo para plantar olivos.

Una de las primeras cuestiones que se deben tener en cuenta en este sentido es que se debe elegir el tipo de olivo que se va a plantar atendiendo a las condiciones concretas del suelo en el que plantará. Y es que no cabe duda de que existe un tipo de suelo para cada tipo de olivo, y viceversa.

Entonces, ¿Cuál debe ser la calidad del suelo para plantar olivos?

Una vez que hemos entendido lo dicho anteriormente, es necesario aclarar que existen diferentes tipos de suelo en los que realizar este tipo de plantaciones. Estos tipos de suelo se pueden clasificar según sus características físicas o según sus características químicas. A continuación, veremos las particularidades de cada una de ellas.

La calidad del suelo para plantar olivos según sus propiedades físicas

Si nos fijamos en sus propiedades físicas, debemos fijarnos en su textura. Con ella, los suelos pueden ser franco, franco- arenosos o franco- arcilloso.

En cuanto a su profundidad, es necesario aclarar que para que la calidad del suelo para plantar olivos sea optima, esta debe ser de más de 1.2 metros

Otra de las propiedades físicas es la aireación. Podemos encontrar suelos con buena aireación, que son los más beneficiosos para los olivares. También podemos encontrar suelos con mala aireación, que son perjudiciales para el olivo.

La calidad del suelo para plantar olivos según sus propiedades químicas

Por otro lado, podemos clasificar los suelos según sus propiedades químicas. Una de esas propiedades es la salinidad, que se mide mediante la Conductividad Eléctrica (CE) expresada en deciSiemens por metro [dS/m]. Para que esta permita una máxima producción es necesario que el valor esté por debajo de 2.7 Ds/m.

Y es que cuando el suelo alcanza 3.8 dS/m reducen en un 10% la producción máxima. Los terrenos con 5.5 dS/m aproximados reducen un 25% la producción esperada para una variedad. Y por último los suelos con más de 8.4 dS/m reducen más del 50% la producción del olivar.

Otro de los factores químicos que influyen en la calidad del suelo para plantar olivos es el pH. Para que el suelo sea apto para la plantación, el valor debe ser cercano a 7. Si su valor es más bajo, encontraríamos un suelo árido, mientras que en valores más altos estaríamos ante suelos básicos.

En tercer lugar, encontramos los nutrientes básicos, como el nitrógeno, el fosforo o el potasio. Si hay una relación óptima y abundante entre ellos se clasifica a la tierra como suelo equilibrado.

Y por último, para garantizar la calidad del suelo para plantar olivos, es necesario tener en cuenta el historial del cultivo. Y es que en suelo ya cultivados previamente con tomate, pimiento, berenjena, melón o algodón podemos encontrar la presencia de fitopatógenos. Por ello, el cultivo de olivar no sería recomendable en este tipo de suelo.

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